Tanabata Matsuri: La fiesta de las Estrellas

Tanabata Matsuri es una fiesta realizada el 7 de Julio de cada año, que tiene origen en una leyenda china del amor de dos estrellas, Vega y Altair y corresponde a la cuarta de las cinco festividades estacionales (Gosekku).

Las raíces de el Tanabata Matsuri se hallan en una antigua leyenda China que llegó a Japón durante el período Nara (710 d.c – 794 d.c), institucionalizada durante el reinado de la emperatriz Kouken, alrededor del año 750 siendo celebrada en la séptima noche de la séptima luna.
Esta leyenda tiene como protagonistas a dos estrellas en lugares opuestos de la Vía Láctea: Altair, las estrella de los vaqueros, y Vega, la estrella de las tejedoras. Altair es la estrella más brillante de la constelación del Águila; su nombre viene del árabe, que significa ‘águila volante’, se ubica a unos 17 años luz de la Tierra. En cuanto a Vega, estrella de la constelación Lira y la más brillante del hemisferio norte; se encuentra a unos 26 años luz de la Tierra. Estudios demuestran que Vega es la primera estrella cercana al Sol que podría desarrollar un sistema planetario semejante al nuestro.

Entre ambas estrellas discurría el Gran Río Celestial, es decir, la Vía Láctea (amanogawa), sobre la que las urracas forman el puente. Las estrellas protagonistas de esta leyenda junto a Deneb (en la constelación de Cisne) forman el llamado Triángulo Estival del Hemisferio Norte.
La leyenda
Un dios llamado Tenkou (Dios del cielo) poseía una hija preciosa, la princesa Orihime (princesa de los tejidos). Además de su belleza también destacaba por su cualidad de tejer magníficamente, por lo tanto se encargaba de confeccionar los vestidos de los dioses del cielo. De esta forma trabajaba todos los días incansablemente al lado de un río en el cielo llamado Amanogawa (río celestial, para nosotros conocido como Vía Láctea), con una tejedora mágica llamada Tanahata.
Debido al exceso de tiempo que le demandaba su trabajo en su telar sin permitirse ni un solo descanso, su padre preocupado por su felicidad, buscó un hombre que pudiera cuidar de ella y hacerla feliz. Entonces le presentó a un joven cuidador de bueyes llamado Kengyu (*3), el amor a primera vista los flechó a ambos y terminaron casándose.
El profundo amor que se profesaba la pareja provocó que olvidasen sus tareas, de modo que los dioses se encontraron sin vestidos nuevos y los bueyes del joven se desperdigaron por el cielo suscitando destrozos. Por lo tanto Tenkou, el dios del cielo y padre de Orihime, se encolerizó frente a sus descuidos, en consecuencia lo motivó a separarlos prohibiendo que se vieran. Para ello se encargó de colocarlos a cada uno en un extremo del Amanogawa.
Kengyu y Orihime al verse apartados el uno del otro sufrieron una profunda tristeza y se sentían sin fuerzas para volver a trabajar. No obstante, Tenkou reflexionó sobre esta desdichada situación y se compadeció por ellos. Por esta vía les concedió un favor: si trabajaban mucho durante todo el año les permitiría reunirse un solo día, el día 7 de julio. Ante esta promesa Kengyu y Orihime trabajan con dedicación durante todo el año para volver a juntarse ese único día, el día de Tanabata. Para que se efectúe el encuentro se forma sobre la Vía Láctea un puente constituido por unas urracas a fin de permitir que los dos amantes puedan cruzar.

Por lo tanto el día de tanabata se ha convertido en el festival de las estrellas, donde Kengyu representa a Altair, la estrella de los vaqueros, y Orihime a Vega, la estrella de las tejedoras. Se dice que la reunión de estos amantes les provoca tanta felicidad que conceden deseos a todos aquellos quienes los pidan.
Formas de celebración de la Fiesta de Tanabata

En las casas pueden encontrarse ramas de bambú decoradas con franjas de papel de variados colores (tanzaku), en donde se hallan escritos los deseos de cada persona, los lugares predilectos para instalar estos arreglos pueden encontrarse tanto en los jardines como en los lugares visibles como por ejemplo en las puertas.
Desde la era Edo (1603-1868) se empezó a adornar los árboles de Bambú. Antiguamente las franjas de papel eran de cinco colores (rojo, verde, amarillo, blanco y negro) porque representan los 5 elementos (fuego, madera, tierra, metal y agua, respectivamente) con poemas que halagaban a los amantes y las cañas de bambú recién cortadas eran puestas en los tejados de las casas. Acabada la fiesta se recogían y se arrojaban al río más cercano.

Todo ello para que se hagan realidad los deseos escritos que pueden tener relación con la salud, éxito, amor o aquellos que esperan tener más habilidades en la caligrafía. Por ejemplo es común que los padres aten una muestra de la escritura de sus hijos en las ramas.
La trascendencia de la caligrafía reflejada en el Tanabata, a través de la costumbre de realizar poemas, llevó a que el mes de Julio se llamase fumizuki (el mes de las letras) según el antiguo calendario japonés.
En el espacio público las calles se decoran con adornos de papel, es decir enormes serpentinas que imitan a las estrellas de la Vía Láctea donde ellos vivieron, se organizan desfiles, se instalan ferias y por la noche se hacen fuegos artificiales. La vestimenta incluye el uso de Yukata en vez del Kimono, por ser mucho más ligero y adecuado para la estación veraniega.

Conozca el festival Tanabata Matsuri con Descubriendo Japón